La tecnología moderna nos permite hacer cientos, o hasta miles de “amigos” en las redes sociales. Basta con añadir sus nombres a nuestra lista de contactos. Y cuando queremos terminar con alguna de esas “amistades”, simplemente la borramos de la lista. De hecho, una encuesta reciente reveló que, aunque en la actualidad la gente socializa más, el número de amigos íntimos ha disminuido, es decir: pocas personas tienen amigos de verdad.

Es importante tener buenos amigos y está claro que ser amigo implica mucho más que hacer unos cuantos clics en la pantalla de un ordenador o móvil.

Un proverbio dice: “El verdadero amigo ama en todo momento y es un hermano nacido para cuando hay angustia”. ¡Qué ciertas son estas palabras! Un hermano carnal puede no ser un amigo, pero un amigo puede llegar a ser como “un hermano nacido” para apoyarnos en los momentos difíciles.

Quizás, alguna vez te hayas hecho las siguientes preguntas: ¿Qué buscar en un amigo? ¿Cómo puedo ser un buen amigo? ¿Qué se necesita para que una amistad dure?

Hay tres principios interesantes que te pueden ayudar a ser el tipo de amigo que otros quisieran tener:

Demuestre que realmente te interesas por los demás

La amistad exige dedicación. En otras palabras, un buen amigo es el que se preocupa de verdad por ti. Algunos han comparado la amistad a cultivar un hermoso jardín: exige mucho tiempo y cuidado. De igual modo, para conseguir un buen amigo, primero hay que serlo tomando la iniciativa.

La sociedad en la que vivimos te empuja a pensar solo en ti mismo y a no preocuparte por los que te rodean. Por eso, significa mucho dar con alguien que se interese en ti sin esperar nada a cambio, siendo generoso y estando dispuesto a sacrificarse.

La llamada Regla de Oro dice: “Haz por los demás todo lo que te gustaría que hicieran por ti”

Es interesante que este principio no dice “no hagas por los demás lo que no quieres que te hagan”. Aunque la idea en sí es correcta y no tiene nada de malo, es pasiva y no invita a la acción. Alguien puede no hacer nada malo, pero tampoco hacer algo por otros. Cuando una persona da generosamente de su tiempo y está dispuesta a ayudar a otros desinteresadamente, lo natural es que la otra persona se sienta atraída a hacer lo mismo. Por lo tanto, trata de buscar oportunidades para contribuir al bienestar de otros, pensando en sus gustos y quien sabe si esa persona u otra te devuelva ese mismo trato sin tu esperarlo.

Aprende a comunicarte mejor

Una amistad no puede crecer si no hay comunicación franca. Tampoco se enfada si la otra persona no piensa igual o toma decisiones diferentes a las tuyas.

El siguiente consejo puede ser muy útil en una conversación: “ser rápido en cuanto a escuchar, pero lento para hablar”.

¿Qué significa?

Una joven llamada Eunice lo explica muy bien cuando dijo: “Los amigos que más valoro son aquellos que están dispuestos a pasar tiempo conmigo y a escucharme, especialmente cuando tengo problemas”.

Y es que cuando alguien no deja de hablar, puede dar la impresión de que sus opiniones son más importantes que las de los demás. Por eso, cuando tu amigo quiera expresarte lo que piensa o preocupa, préstale atención, sin importar si estás de acuerdo o no con lo que dice. Escuchar es uno de los mejores regalos que podemos darle a un amigo porque le hacemos sentir que es importante para nosotros.

Sea realista

A menudo, las amistades se rompen cuando surgen diferencias o se cometen errores. Y tenemos que entender que tarde o temprano nuestros amigos se van a equivocar o pueden hacer algo que nos moleste.

Curiosamente, algunas de esas cosas que nos irritan o enfadan de otros, son cosas que nosotros también hacemos. El siguiente ejemplo así lo ilustra: Imagínate que vas al banco para hacer un pequeño trámite; al llegar ves que solo hay una persona que ya está siendo atendida y el siguiente vas a ser tú. Sin embargo, el cliente que está en el mostrador de caja no para de tramitar cosas y ahora la sensación cambia. El tiempo pasa más lento y nos empieza a controlar la impaciencia a medida que vemos que la fila de gente se va haciendo más larga. Después de un buen rato, la persona por fin termina su gestión y se marcha. Interiormente estás irritado pues la espera se hizo eterna. Sin embargo, a la siguiente semana, de nuevo necesitas ir al banco. Ahora eres tú el que tiene que solucionar varios problemas: el pago de un recibo del que se te ha cobrado de más y pagar un impuesto a Hacienda. Ahora, ¿quién es el que hace esperar a los demás? Al terminar tus trámites quizás no te fijas, pero has estado mucho más tiempo en el mostrador y la fila que dejas es incluso más larga que la del otro día.

¿Cuál es la lección?

Las mismas cosas que nos molestan de otros, nosotros también las hacemos e incluso con peores consecuencias. Sin embargo, ¡qué fácil es restar importancia a nuestros errores!

Es mejor reconocer esta sencilla verdad: “todos tropezamos muchas veces”; no esperemos perfección de los demás ni nos tomemos demasiado en serio, pues el que busca amigos sin defectos se quedará solo. Es mucho mejor ser comprensivo con nuestros amigos, valorando sus virtudes y pasando por alto sus errores.

A modo de resumen, el siguiente enlace destaca algunos de los principios mencionados de un video con pizarra animada que me gustó mucho cuando lo ví, titulado: “¿Qué es un amigo verdadero?”.

Si lo deseas ver, hace clic al enlace.

https://www.jw.org/finder?srcid=jwlshare&wtlocale=S&lank=docid-502013393_1_VIDEO

A veces se ha dicho que “los amigos son la familia que uno escoge”. Por lo tanto, valora a tus amigos, dedícales tiempo e implica tus emociones para que sientan que para ti son importantes, pues un verdadero amigo es como “un hermano nacido” en tiempo de angustia.

La semana que viene hablaremos de un asunto delicado.

Lamentablemente son muchas las personas – jóvenes y mayores – que no encuentran razones para seguir viviendo y luchan con pensamientos suicidas. El tema será el siguiente: “¿Merece la pena vivir?”.

Desde ASACOVID os enviamos saludos afectuosos y deseamos que disfrutéis mucho de esta semana.

¡Hasta la semana que viene!